Fotografía analógica, poesía, jazz, objetos cotidianos y naturaleza. Lo que alimenta mi trabajo como ilustradora sin que sea trabajo.


Fotografía analógica, poesía, jazz, objetos cotidianos y naturaleza. Lo que alimenta mi trabajo como ilustradora sin que sea trabajo.

Durante mucho tiempo no ofrecí ilustraciones personalizadas. No porque no me gustara la idea, sino porque quería encontrar una forma de hacerlo que tuviera sentido para mí.
Y la encontré. Si te gusta la pagas, si no te gusta no pagas.

No es disciplina ni rutina. Trabajo siempre con rotulador y cuadernos de hojas blancas, sin borrar, buscando la comprensión global. Tres formas de dibujar que se alternan cada día.

Modigliani, Giacometti, Chillida, Richter, Bill Traylor. Los artistas que se han quedado dentro de mí y que están ahí, en algún lugar de lo que hago.

He decidido crear mi propio planificador a mano con una hoja y un lápiz
como une bullet journal y es lo que me funciona mejor
Es mi sistema semanal.
Minimalista. Visual. Adaptable.
Sin alarmas. Sin notificaciones.

Lo que me enseñó vivir en el monte
No vine aquí buscando la naturaleza. Vine buscando la simplicidad.
Y la simplicidad me trajo aquí.
Al monte, a ir más despacio, a tomar conciencia de cosas que en la ciudad están pero no se anticipan. El agua que hay que buscar en la fuente para que sea potable. La leña que hay que preparar antes de que llegue el invierno. Las fresas que hay que regar para que existan.
Nada llega solo. Todo tiene un gesto detrás.
Mi forma de dibujar y mi forma de vivir van en la misma dirección. La síntesis, lo esencial, los personajes quietos. No sé qué llegó primero. Pero los dos van juntos.
La naturaleza no decora mi vida. Es mi ritmo.