Detrás de todo lo que lees hay alguien que ha tomado miles de decisiones pequeñas. Dónde va el título, qué tamaño tiene el texto, cuánto espacio hay entre las imágenes y las palabras, qué tipografía transmite mejor lo que el contenido quiere decir.
Eso es la maquetación editorial.
Yo trabajo siempre con agencias. Son ellas las que desarrollan el concepto y la identidad visual del proyecto — el director artístico ha vendido una propuesta a su cliente y mi papel es ejecutarla con precisión y fidelidad. No improviso, no reinterpreto. Respeto lo que está definido y lo llevo hasta el final con criterio y cuidado.
Los proyectos que más me gustan son los culturales. Un catálogo de festival de cine con carteles de películas y retratos de actores y guionistas. Un programa de exposición. Una presentación de libro. Son proyectos donde las imágenes son extraordinariamente bellas y donde la maquetación tiene que estar a su altura sin robarles protagonismo.
Es un trabajo de precisión y de sensibilidad a la vez. Técnico y visual. Que requiere entender el contenido, respetar la identidad y tomar cientos de decisiones pequeñas que juntas crean algo coherente, legible y limpio.
No se ve. Pero está en cada página.
Si buscas una maquetadora para tu próximo proyecto, puedes contactarme aquí.

